lunes, 16 de agosto de 2021

HORIZINTE PRECLÁSICO, CLÁSICO, POSCLÁSICO y FORMATIVOS

 

EL HORIZINTE PRECLÁSICO

De acuerdo a las investigaciones de antropólogos mexicanos y algunos extranjeros, hoy se sabe que el periodo formativo denominado Preclásico va de 2500 a. C. a 200 d. C. y marca el principio de la configuración de Mesoamérica.

Ya para este tiempo las condiciones climáticas eran benignas y la estabilidad en el logro de la alimentación supone que ya habría concentraciones de población mas numerosas. Vale hacer la aclaración que no existen grandes vestigios de esa época. Esta situación se entiende porque en ese entonces sus casas todavía eran de madera, de palam y otros materiales efímeros que las hacía frágiles para resistir el paso del tiempo.

En este periodo se inició la definición de los rasgos que caracterizaron al periodo clásico, como son: el sedentarismo y la agricultura; la cerámica; prácticas religiosas, con el surgimiento de un primitivo sacerdocio, culto a los muertos y la edificación de templos.

Este horizonte se divide en tres periodos:

FORMATIVO TEMPRANO (2500 A 1200 a. C.)

Donde sólo existieron comunidades tribales igualitarias de vida sedentaria. Fue así como se crearon pequeñas aldeas, de cuando mucho 20 chozas, junto a los campos de cultivo. Sus actividades se desarrollaban en torno al cultivo del maíz fundamentalmente. Debido a que éste era cultivo de temporal, aprovechaban unas inundaciones de ríos o los suelos humedecidos. Estas comunidades eran autosuficientes. Y gracias a los vestigios de entierros, bajo las habitaciones, se conoce que desarrollaban prácticas religiosas.

EL FORMATIVO MEDIO (1200 A 400 a. C.)

  Durante el que se producen transformaciones importante en las técnicas agrícolas; existen evidencias de canales, terrazas y otros sistemas de control de aguas, construidos para aumentar la productividad agrícola y facilitar el cultivo de una mayor variedad de plantas (en Tehuacán, Puebla, hacia el 700 a. C. ya había sistemas de irrigación).

Gracias al aumento de la producción agrícola, fue posible el desarrollo tecnológico en otros campos, y la especialización de las actividades productivas; lo que permitió que una parte del grupo se dedicara a otras actividades, como pudo ser la religión, la magia y a elaboración de objetos suntuarios. También se inició la escritura, el registro calendario y el comercio; de modo que se inició el intercambio de materias primas, productos e ideas entre las aldeas. Otra característica fundamental de este periodo es la diferenciación social, la distinción de clases.

En este periodo la cultura Olmeca alcanza su mayor florecimiento y expansión. Los monumentos mas antiguos en los que se encontraron registros calendáricos se encuentran en el Valle de Oaxaca: Las Lápidas de los Danzantes y las Estelas 12 y 13 de Monte Albán; además del Monumento 3 de San José Mogote.

FORMATIVO TARDIO (400 a. C. a 200 d. C.)

En este periodo las aldeas crecieron y se hicieron mas complejas, hasta llegar a ser grandes centros de poder rodeados por pequeñas poblaciones que dependían del centro a quien pagaban tributo. Para este periodo, el comercio representaba un gran interés económico y político, lo que seguramente trajo consigo conflictos bélicos entre los centros de poder.

Estos centros de poder se edificaron en grandes plazas, en las que se construyeron templos monumentales en plantas rectangulares o circulares, con un adoratorio en la parte alta al que se accedía a través de rampas o escalinatas. Así mismo proliferaron las esculturas religiosas, en las que se representaron escenas cosmológicas y episodios míticos.

Otro aspecto muy desarrollado en esta etapa es la escritura, que se extendió por una gran parte del territorio mesoamericano: Guatemala, Chiapas, Tabasco, Veracruz y Oaxaca. Además del uso de la cuenta larga, que permite fijar el tiempo de manera mas precisa a partir de una fecha, era.

La fecha mas antigua de cuenta larga conocida es la de la Estela 2 de Chiapa de Corzo (36 a. C.). Otros vestigios con inscripciones de cuenta larga son: La Estela 1 de El Baúl, en Guatemala; La Estela C de Tres Zapotes (31 a. C.); y las mas resientes son las estatuillas de los Tuxtlas (126 d. C.) y la Estela 1 de la Mojarra (143 y 156 d. C.).

EL HORIZONTE CLÁSICO.

Durante este periodo que va del 200 al 900 d. C. se registró una mayor expansión geográfica de Mesoamérica, dado que extendió sus fronteras, sobre todo al norte. Durante este periodo tuvo lugar una organización política y social de carácter teocrático; al tiempo que florecieron las grandes culturas y los centros ceremoniales se transformaron en ciudades. Todo esto habla de sociedades urbanas, que desarrollaron sus conocimientos de arquitectura, escultura y pintura.

En este periodo, las culturas establecidas en estos lugares alcanzaron su máximo desarrollo. Así las características surgidas en la etapa anterior se consolidaron, como es el caso de la división del trabajo; el crecimiento y concentración de la población; la producción de objetos para el intercambio comercial; la jerarquización de las aldeas; los centros regionales y las capitales. Por ello el término Clásico designa a la época de esplendor de Mesoamérica, sobre todo en cuanto a la arquitectura y urbanismo, las artes, el comercio, la ciencia, la escritura y las estructuras políticas y religiosas. Es apropiado mencionar que en esta etapa hubo un gran desarrollo de los conocimientos matemáticos y económicos.

El cambio mas importante en este periodo fue la diferenciación entre los grandes centros de poder y las aldeas, ya que los primeros se convirtieron en los concentradores y distribuidores de la riqueza, de manufacturas y de las decisiones políticas; además de monopolizar las actividades religiosas. Mientras, las aldeas se convirtieron prácticamente en fuentes provedoras de todo el sustento.

El desarrollo de la religión adquirió una importancia central, prueba de ello , son la gran cantidad de dioses personificados que aparecen en pinturas y esculturas. Además es probable que el conocimiento y el saber fueran concentrados en los sacerdotes como forma de control político y social.

En los últimos años del clásico, en lo que se conoce como epiclásico, se inició uno de los cambios más significativos de Mesoamérica; la decadencia de Teotihuacán, que fue el centro político y económico mas importante durante cinco siglos.

EL HORIZONTE POSCLÁSICO.

Este horizonte es la última etapa de la historia mesoamericana y marca la decadencia de las grandes culturas; se divide en dos periodos: El Posclásico temprano y el Posclásico tardio.

Esta etapa se caracteriza por la aparición de la metalurgia; el uso de arco y flechas como arma de guerra; las castas militares; las guerras floridas y los tributos; el cultivo de chinampas.

Debido a la tendencia a la militarización y como consecuencia de la expansión bélica, en la que frecuentemente intervinieron pueblos del norte, se crearon estados más extensos. De modo que los centros de poder no solo buscaron el control comercial, sino sobre todo, el sometimiento y el control política, que les asegurara el pago de tributos. Esto provocó la migración de pequeños pueblos y por lo tanto la mezcla y formación de nuevos rasgos culturales y lingüísticos entre los diferentes pueblos.

El surgimiento de estas ideologías militaristas que regían la vida de los pueblos tuvieron gran influencia en todas las expresiones culturales: en la escultura, incluso religiosa, encontramos rasgos más severos y marciales; también se representaron sacrificios humanos que en ésta época alcanzaron una dimensión nunca antes conocida. Aparecieron las primeras fuentes históricas de México escritas en forma de códices con pictogramas.

El final del Posclásico se dio con la conquista española, que inició de forma sistematizada con la caída de Tenochtitlán el 13 de agosto de 1521.  

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